Ya puede visitarse la exposición «Salarrué. El viaje eterno» en el Centro Cultural de España en El Salvador
La mayoría de las obras se exhiben por primera vez al público y pertenecen al acervo artístico que custodia el MUPI.

San Salvador, 13 de mayo de 2026. El pasado 12 de mayo se inauguró la exposición «Salarrué. El viaje eterno» que, curada por Antonio Romero, se adentra en la obra pictórica y el pensamiento artístico de Salvador Salazar Arrué (1899-1975). Organizada por el Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV) y el Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), la muestra podrá visitarse hasta el 26 de junio en la sede del CCESV.
En el acto de inauguración participaron la embajadora de España en El Salvador, Sonia Álvarez Cibanal; el director del Centro Cultural de España, Álvaro Ortega; el director del MUPI, Carlos Henríquez Consalvi, y Antonio Romero, curador de la exposición. La embajadora de España destacó que esta exposición refleja el espíritu de la época de Salarrué, de origen vasco, marcada por la migración europea hacia el continente americano que dejó «su impronta a través de una herencia intelectual o artística... Del mismo modo que ahora los migrantes que están yendo hacia Europa contribuyen a ese enriquecimiento y a forjar esa identidad europea».
Para el director del MUPI, con esta exposición, «estamos resignificando el valor de los archivos, reafirmando con sentido ético el valor del patrimonio cultural salvadoreño». También recordó que «en el 2003, la Fundación Salarrué, encabezada por Ricardo Aguilar y Verónica Vides, entregó este legado al Museo de la Palabra y la Imagen y, desde entonces, hemos mantenido esta labor que nunca se acaba, porque es un archivo infinito y, además, un archivo mágico».
El curador de la exposición, Antonio Romero, destacó el pensamiento amplio y plástico de Salarrué: «Esta exposición busca explorar esos caminos en los que el artista invita a las personas a formar parte de una comunión, en la que las personas espectadoras se presentan frente a la obra y le acompañan en su propio paraíso. Un paraíso que, en el pensamiento salarrueriano, significa evolucionar como ser humano, como persona».
«Salarrué. El viaje eterno» nos acerca a la singular concepción de la vida y del ser humano de Salarrué a través de 15 pinturas al óleo, tres copias de aguafuerte de placas restauradas, 10 facsimilares de dibujos de su libro de cuentos y leyendas O-Yarkandal, fotografías familiares, objetos personales, documentos y artículos sobre pintura. Además de las piezas de Salarrué, la exposición presenta la voz de este artista en una entrevista que Sharon Cherry le realizó en 1973 y el audiovisual Lonra creado por la Asociación Cultural Azoro. También se pueden leer textos de Carlos Henríquez Consalvi, Miguel Huezo Mixco y Jorge Palomo.
El recorrido de la muestra también recoge una línea temporal que arranca con su abuelo, emigrante español casado con una salvadoreña, y con el peso que tuvo como educador, ya que construyó las bases de una familia ilustrada que Salvador Salazar Arrué continuó hasta las últimas consecuencias.
El fondo documental de Salarrué
La mayoría de estas obras son exhibidas por primera vez y pertenecen al acervo artístico de Salarrué que custodia el MUPI. Las piezas han sido sometidas a un proceso de conservación y restauración, realizado por Carlos Díaz, que ha permitido recuperar la intensidad de los colores, la estabilidad de los soportes y la nitidez de los detalles originales.
El fondo documental de Salarrué que conserva el MUPI está integrado por miles de documentos, parte de su producción intelectual, artística y literaria, entre la cual se encuentran cuentos, poemas, ensayos, teatro, novelas y artículos. Fue donado en 2003 por la Fundación Salarrué, dirigida por Ricardo Aguilar, Humano, quien la obtuvo de Maya Salarrué. El MUPI resguarda 1 122 cartas, las cuales reflejan una serie de acontecimientos históricos y culturales. Su biblioteca personal cuenta con 1 017 títulos. Su obra pictórica, conservada por el MUPI, está compuesta por centenares de piezas, entre pinturas, bocetos, dibujos y esculturas. Este acervo ingresó en el registro latinoamericano de la Memoria del Mundo de la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura